De campeón para campeón

Juego reconoce juego. Clase distingue clase.

Ni el haber sido participe de la más acérrima rivalidad en el béisbol de Grandes Ligas puede opacar la elegancia en las palabras de Luis Sojo en el título de Serie Mundial de los Medias Rojas de Boston.

Pelotero por siete temporadas en tres diferentes etapas, ganador de cuatro anillos de campeón en la más reciente dinastía de la organización (1996, 1998, 1999 y 2000), coach de tercera base y actualmente en sucursales. Sí hay alguien que sabe lo que es defender la franela de los Yanquis de Nueva York es el venezolano.

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En su visita al Estadio Sonora como todavía timonel de la tropa de los Águilas de Mexicali en contra de los Naranjeros de Hermosillo -cesado del cargo en la semana luego de un inicio de siete derrotas por nueve derrotas en la temporada – elogia el año de principio a fin que tuvieron los patirrojos y la forma en que el boricua Álex Cora se desempeñó como el mandamás dentro del clubhouse en su debut en el puesto.

“Aunque me duela decirlo, yo… no es que sabía, era una lógica de que Boston fuera el equipo a vencer, fue el mejor equipo de la temporada, le ganaron a los Yanquis que ganaron 100 partidos, le ganaron a unos Astros que ganaron 100 partidos. Jugaron un gran beisbol contra los Dodgers de Los Ángeles y es un campeonato muy merecido. Liderazgo, sinceramente. Hay que darle el crédito a todo el mundo, pero su liderazgo fue fundamental para lograr eso con Boston”.

Cora, el apenas segundo timonel latino en coronarse en la historia de las Series Mundiales, se une a Ozzie Guillén, quien mitificó la hazaña con los Medias Blancas de Chicago en el 2005. Un acontecimiento, que desde entonces, marcó la pauta para los aspirantes de habla hispana a un puesto de banca en el mejor béisbol del mundo, apunta Sojo.

“Qué bueno por él, qué bueno por él. Yo creo que esto le va abrir muchas puertas, ya a Charlie Montoyo, otro boricua que ahora estará con los Azulejos de Toronto. Y estas son cosas que abren las puertas, yo creo que Ozzie Guillén marcó la pauta en el 2005, empezaron a fijarse en los coaches latinos y esperemos que vengan muchos más”.

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Sus 306 juegos como pelotero con los Bombarderos del Bronx entre temporada regular y playoffs. Compañero de dugout de Mariano Rivera, Derek Jeter, Jorge Posada, Andy Pettite, Roger Clemens, los últimos más grandes ídolos de la franquicia, el venezolano ha experimentado la grandeza de los mayores ganadores de la Gran Carpa. Cuatro de esos 27 títulos que ostentan los neoyorquinos.

Aunque en una época reciente de carencias en las vitrinas de la organización, el ex timonel de la novena ’emplumada’ y de los Cañeros de Los Mochis en el circuito invernal mexicano, acepta con franqueza la realidad del rival y sin estar peleado con el sentimiento del rencor deportivo: “En realidad no, esto es béisbol, el béisbol tiene que ir uno todos los días con la mentalidad de trabajar y tenemos que darle crédito al otro que hizo un muy buen trabajo”. 

En un período de temporada muerta en la que los Yanquis de Nueva York sonarán como el posible destino de varios peces gordos de la agencia libre para este 2019, el ex infielder tiene a su predilecto para encajar a la perfección en el roster y pronuncia su nombre con una sonrisa de oreja a oreja: Manny Machado. 

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